Fue en diciembre, aquel invierno tan crudo en el que incluso el pan tardaba el doble en cocer. A Peiro Damone le había encargado Tonino Fiore el asesinato de un tipo que le debía dinero. Damone tardó mucho en volver del encargo y Fiore estaba inquieto. Le pidió explicaciones. Y Damone le echó la culpa al frío. Dijo: “Lo siento, Fiore. El aliento de aquel tipo me empañaba los ojos. Con el frío me temblaba tanto la mano que tuve que pedirle que me ayudase a encañonarle. Pensé que si no me controlaba y le disparaba de una maldita vez, aquel tipo moriría acatarrado. Le rogué que por su bien se estuviese quieto. Entonces aquel tipo se tranquilizó y disparé a placer. El balazo sonó como si le hubiese tirado una piedra a una vajilla. Fue como matar a un muñeco de nieve con la cabeza de porcelana. Le toqué en el cuello por si continuaba vivo. Estaba muerto, Fiore, tenazmente muerto, pero hacia tanto frío en la calle, que yo creo que con la muerte entró en calor. De hecho, no le disparé más por miedo a reanimarlo. La verdad es que en vez muerto, yo creo que quedo tímido”.
No recuerdo otro invierno tan riguroso como aquel. Un juez declaró en el “Clarion” que los divorcios habían bajado a la mitad. En condiciones tan crudas el matrimonio es una fuente de calor. Incluso la corista Terry Shelton aprovechó para echarse un novio friolero. Aquel tipo se llamaba Donovan Forrester y se arrimó a la buena de Terry como quien se arrima a un fardo de leña ardiendo. Alguien dijo que salían juntos incluso en las fotos en las que estaba ella sola. Rompieron tan pronto mejoró algo el tiempo. Donovan le agradeció el calor y a ella con el buen tiempo la cogió el frío. Una noche cenó con el matón Piero Damone y conmigo en el Savoy y recordaron la crudeza de aquel invierno lejano en la ciudad. Según Damone, a aquel infeliz al que había matado no pudieron hacerle la autopsia hasta que lo descongelaron en una panadería en Brooklyn. Terry Shelton fue más sentimental. Me dijo: “Recuerdo a Donovan con cariño. Yo le di calor y él me dio afecto. Fue un intercambio. Fuimos una hoguera con las llamas de hielo. No tengo nada que reprocharle. Llegó a mí vida temblando y yo siempre había deseado abrazar a un hombre destemplado. Me habría gustado saber que se siente al tocar con los labios el corazón de un hombre, pero, ¿sabes, Al?, me conformo con haber arrugado su camisa. Por el amor de Dios!, a veces, a veces me pregunto por qué el hombre de mis sueños siempre está en la cama de una mujer que nunca sueña con él”
http://www.goear.com/listen/42c4af8/38-cronicas-del-savoy-38-temporada-2010-2011-fosfonautas
No recuerdo otro invierno tan riguroso como aquel. Un juez declaró en el “Clarion” que los divorcios habían bajado a la mitad. En condiciones tan crudas el matrimonio es una fuente de calor. Incluso la corista Terry Shelton aprovechó para echarse un novio friolero. Aquel tipo se llamaba Donovan Forrester y se arrimó a la buena de Terry como quien se arrima a un fardo de leña ardiendo. Alguien dijo que salían juntos incluso en las fotos en las que estaba ella sola. Rompieron tan pronto mejoró algo el tiempo. Donovan le agradeció el calor y a ella con el buen tiempo la cogió el frío. Una noche cenó con el matón Piero Damone y conmigo en el Savoy y recordaron la crudeza de aquel invierno lejano en la ciudad. Según Damone, a aquel infeliz al que había matado no pudieron hacerle la autopsia hasta que lo descongelaron en una panadería en Brooklyn. Terry Shelton fue más sentimental. Me dijo: “Recuerdo a Donovan con cariño. Yo le di calor y él me dio afecto. Fue un intercambio. Fuimos una hoguera con las llamas de hielo. No tengo nada que reprocharle. Llegó a mí vida temblando y yo siempre había deseado abrazar a un hombre destemplado. Me habría gustado saber que se siente al tocar con los labios el corazón de un hombre, pero, ¿sabes, Al?, me conformo con haber arrugado su camisa. Por el amor de Dios!, a veces, a veces me pregunto por qué el hombre de mis sueños siempre está en la cama de una mujer que nunca sueña con él”
http://www.goear.com/listen/42c4af8/38-cronicas-del-savoy-38-temporada-2010-2011-fosfonautas
No hay comentarios:
Publicar un comentario