jueves, 20 de octubre de 2011

Crónicas del Savoy - 2 (temporada 2011 - 2012)

De aquella madrugada en el Savoy, recuerdo la amargura de la veterana actriz Maggy Moore porque acababan de rechazarla en una película en Hollywood. En una carta algo cruel, el productor le decía que ya no le quedaban papeles para hombres de mediana edad. Para animarla le dije: “Yo he tenido muchos altibajos en la vida y si salí adelante, supongo que se debe a que siempre he pensado que únicamente hay que tomarse a pecho el corazón, y también, porque desde que era un muchacho tengo arraigada la idea tranquilizadora de que la muerte solo es sueño atrasado. De niño les echaba migas de pan a las tumbas del cementerio, como si las lápidas fuesen patos. Ya no soy tan ingenuo como entonces, Maggy, pero todavía a veces, me tienta acudir al cementerio por si hubiesen puesto un huevo los sepulcros. Tarde o temprano amiga mía, llegará tu oportunidad. Al final, Maggy, al final, nadie te quitará de morir acomodada en tu cadáver”.
Además de fallarle los planes para el cine, a Maggy Moore también se le dieron mal los hombres. Estuvo enamorada de un matón de Trenton, New Jersey, y lo dejó porque la molía a palos. El columnista Chester Newman, dio en el "Clarion" una versión más original y menos contundente. Dijo que aquel tipo era un fumador empedernido y que Maggie no lo había dejado por los malos tratos. En la versión de Newman, decía Maggy: “A Bobby Rollins le apestaban las manos a tabaco. Rompí con él porque corría el riesgo de que sus bofetadas me produjesen cáncer de piel”.
La última vez que coincidí con ella en el Savoy, Maggy Moore convalecía de un fracaso sentimental aún reciente. Casi sin que le diese pie, me dijo ella: “Andy era un tipo rudo, con una voz varonil que hacía agradable cualquier bronca. Pero era también un tipo hipocondríaco, que incluso temía morir de cáncer de útero. Por miedo a enfermar, ni siquiera tuvo intimidad conmigo. Desde que rompí con él, vivo aislada del mundo en un pueblo de Pensilvania, en el que ni siquiera el viento sabe lo que hace el aire. Ahora ya hace mucho tiempo que no hay un hombre en mi vida, Al. Esa es la razón por la que solo mi ginecólogo sabe que en realidad, nunca he sido rubia”.

http://www.goear.com/listen/6f866cd/02-cronicas-del-savoy-2-temporada-2011-2012-fosfonautas

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